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Acabo de hablar con el Síndico de San Cristóbal, José Bienvenido Montás Domínguez, esta noche del 30 de noviembre, 2006, mientras los trabajadores del Ayuntamiento están colocando un Árbol de Navidad gigantesco en el Parque de los Vagos. El Síndico José Montás me dijo enfáticamente que necesita de por lo menos 6 meses para que el pueblo de San Cristóbal note los cambios que su administración edilicia está llevando a cabo. El Síndico me ha expresado con sinceridad que todo lo que hace el ser humano es imperfecto, pero también aceptó mi opinión de que el ser humano es perfectible. Después de hablar por unos cinco minutos con el Síndico José Montás, sus palabras en torno al bienestar de San Cristóbal mediante un accionar edilicio eficaz me han hecho ver en José Montás a una autoridad que en verdad ama su pueblo. Toda la esmerada decoración del Parque de los Vagos con motivo de las celebraciones del nacimiento de nuestro Señor Jesucristo da fe y testimonio del fervor y el amor que José Montás le tiene a San Cristóbal. Y lo que más me ha gustado del Síndico de San Cristóbal es su aceptación de la crítica que he desplegado por los medios de comunicación locales. José Montás ama a su natal San Cristóbal y ama a San Cristóbal con auténtica pasión. Sus palabras breves, pero elocuentes, en torno a que necesita de más tiempo para que se vea un cambio significativo en el municipio de San Cristóbal, son un testimonio de su amor eximio a la tierra que lo vio nacer. José Montás ama a su pueblo y el Árbol de Navidad es todo un monumento que despliega su elevado sentimiento apasionado en procura de un San Cristóbal mejor. ¡Adelante, Síndico José Montás! ¡Gracias por embellecer el Parque de los Vagos en memoria del natalicio de Jesucristo! ¡San Cristóbal se viste de gala de este modo con una muestra extremadamente elocuente del amor del Síndico José Montás por su San Cristóbal querido, por su San Cristóbal del alma! ¡Gracias mil en sinfonía plural! Orly. |
Creada el 25 de enero, 2008